miércoles, 20 de junio de 2012

Improvisando

Hola Gentecilla!

Despues de semanas y semanas sin vernos el pelo, ni publicar nada, aquí regreso :D
Y realmente, no tengo nada, es decir, no he preparado ningún relato, ni ningún poema ni tampoco ningún dibujo...
Así que subiré algunas fotos del fondo de mi disco duro :)


Foto tomada durante el junio del 2010
Posando conmigo: Mera

Foto tomada durante el Saló del Manga del 2011
Editada el 30 de noviembre del 2011 por Gertrudis

Foto tomada durante el 14 de julio del 2011
Posando conmigo: Dorian Gray
Foto tomada algún día del febrero del 2007
Posando conmigo: Jenn Jenn
Foto tomada en abril del 2012
Posando conmigo: Kath

martes, 22 de mayo de 2012

abcdefghijklmnopqrstuvwxyz

Ayer bebía canciones, 
desesperadamente elegidas, 
fatalmente grotescas.


Hados inconformistas,
juicioso karma.
Leo metafísicas novelas, 
                             [ñoñerías.


Ónice perfecto 
queriendo romperse.
Santificado tú.


Únicamente versos, whisky, 
xilófonos yuxtapuestos...
                               [zozobrando...

jueves, 3 de mayo de 2012

Nidos en la cabeza

Hoy, he mirado mi escritorio y había un cuervo. No sé cuanto hace que está aquí. No sé porque no se va, ni porque no se mueve. Sus plumas brillan con destellos azules.

Hoy, hay un cuervo en mi escritorio que nadie más puede ver.

Hoy, hay un cuervo en mi escritorio que nadie más puede ver. Le he llamado Tezcol. No sé de donde ha salido el nombre.

Hoy, el cuervo de mi escritorio, al que nadie más puede ver, ha volado a mi cabeza. Allí se ha hecho su nido. Me he mirado al espejo y me he reído. Mi cabeza es un nido de cuervos.

Hoy, Tezcol me ha traído un regalo. Realmente no sé si me lo ha traído, pero he visto que tenia una piedra brillante en el pico. Era un simple cristal, pero me ha hecho feliz. ¡Mi Tezcol me ha dado un regalo!

Hoy, Tezcol, el cuervo de alas azuladas, el que surgió en mi escritorio, al que nadie más puede ver, aquél que de mi pelo hizo un nido, se ha ido.

Sé que no volverá. Sé que, aunque volviese, no sería el mismo. Pero aunque me siento desdichada, no me preocupo. Miro el cristal que me trajo y pienso que, en alguna parte, alguien tiene un nido de cuervo, que nadie puede ver, en la cabeza...

jueves, 19 de abril de 2012

Visiones

Ayer, limpiando mi cuarto, y saludando a los monstruos de debajo de mi cama, encontré algo que escribí hace bastante, y querría compartirlo con todos vosotros.

Clavando 
mis ojos 
en los de otros.

Buscando,
              [sin quererlo]
en otras miradas, 
mi mirada.

Posos de tristeza, cual café,
en mi fondo.
Respirando sentimientos
              [mezclados con aire]

Viendo como eras,
y como serías,

 me perdí...

jueves, 22 de marzo de 2012

Ella se propuso no volver a sonreír… y lo consiguió




Ella se propuso no volver a sonreír y lo consiguió, por Saida Ibraimo Férez

Un argumento brillante, tétrico y mágico. Una historia única, con un trasfondo mucho más profundo de lo que se puede ver a primera vista. El autor nos muestra un maravilloso cuento de tragi-amor narrado por un narrador omnisciente y todopoderoso, que oculta más de lo que deja ver, y que añade una nota de humor ácido e irónico a la historia.

Es curioso y extraño encontrarse con  narradores tan atípicos y caóticos, que se vayan por los cerros de Úbeda antes de acabar una frese sesenta veces, pero también es atípica la situación en la que se nos muestra al protagonista. Acompañamos a este antes de nacer, por cada recorrido, deteniéndonos en cada una de las particularidades de Tóxico, en las que también se detiene el narrador para acrecentarla. El narrador quiere amplificar las diferencias entre el mundo exterior y el mundo interior, es decir, entre la gente corriente y moliente y Tóxico para diferenciarlo como un ser único. Se diferencia del resto, pero se identifica como tal tras la comparación.

La acción está ambientada en un escenario misterioso y extraño, nacido del imaginario del autor. Toda Villacuervo -y alrededores- se basa en las experiencias de Dorian y en sus referentes musicales, literarios y filosofales. Reconocemos en el discurso del narrador frases célebres que recuerdan a las canciones del autor, u otras que se extrapolan directamente de sus autores.

He de decir que la atmosfera surrealistas y estrafalaria de el mundo de Tóxico y Elizabeth me recuerda vagamente a la de La espuma de los días, de Boris Vian, por la acertada mezcla de evocaciones oníricas, situaciones dantescas, la inocencia de los personajes –excepto del narrador, él es la perversión personificada-,  y el amor puro e inmaculado, como solo puede ser el primero.

Ella se propuso no volver a sonreír… y lo consiguió es una novela azul, intrigante y sorprendente, no tanto por el tema, sino por el tono del narrador y la perspectiva narrativa, el lenguaje utilizado y el eterno dilema entre lo fugaz del amor y lo largo del olvido.

Espero que, como yo, nunca olvidéis el idilio que hubo entre Tóxico y Elizabeth. Yo sé de alguien que no podrá.